martes, 14 de abril de 2015

SUPERAR EL DUELO

Una de las vivencias más dolorosas y tristes por la que todos los seres humanos tenemos que enfrentarnos en un momento u otro de nuestras vidas es la muerte de un ser querido. 

SUPERAR EL DUELO

Al perder a esa persona que amamos nos invade la tristeza y una sensación de que algo en nosotros ha cambiado y a la vez, que también una parte de nuestro ser se ha ido para siempre. Y este dolor que puede ser variable en intensidad y en la forma de manifestarse en las personas, nos indica que algo nuevo está empezando, que vamos a tener que emprender un nuevo camino con el fin de aceptar que nuestro ser amado se ha ido para siempre, y este camino es el duelo.

Y es en el duelo, en ese proceso de adaptación, cuando las personas asimilamos la pérdida y empezamos a aprender a vivir sin ese ser amado que se ha ido. 

Solemos preguntarnos "¿cuánto tiempo seguiré sintiendo este dolor?" Pregunta realmente difícil de responder, ya que el proceso del duelo en cada persona es muy variable y dependerá de un@ mism@ y de nuestras circunstancias.

L@s que me leéis desde hace un tiempo, alguna vez habréis leído en alguno de mis posts que el pasado 2014 sufrí una gran pérdida en mi vida, el 12 de abril se fue mi abuela.

Quizás porque hace poco fue el primer aniversario, he decidido hablaros sobre el duelo.

Se ha escrito y se escribirá mucho sobre el tema, pero una de las propuestas más aceptadas por los expertos, es la que fue formulada por la doctora E. Kübler Ross, en la que nos habla del duelo dividiéndolo en fases, en concreto cinco. Aunque todas ellas fueron formuladas y aplicadas a las personas que sufren de enfermedades terminales, sí ellas también sufren una etapa de duelo. Pero a lo largo del tiempo, fueron extendidas para ser aplicadas a aquellas personas que han sufrido de una pérdida catastrófica, como la muerte de un ser querido.

La primera es la fase de la negación.

Las personas a las que se les diagnostican enfermedades terminales, su primera reacción es pensar "esto no me está pasando a mí..". La negación se torna una defensa para afrontar lo que está por venir.

Las personas que hemos perdido a un ser querido no aceptamos la pérdida, nos mostramos incrédulos a esta nueva situación y estamos aturdid@s.

SUPERAR EL DUELO

La segunda fase es la de la ira.

Nuestra incredulidad se va transformando en resentimiento y rabia. Nuestra mente se llena de por qués sin hallar respuestas. Y cuando la pérdida es por enfermedad, accidente,.. se suele cargar contra terceros esa rabia que nos invade.

La tercera fase es la de la negociación.

Nos concienciamos de la fragilidad de la vida y nos involucramos con la esperanza de posponer nuestra hora de partir. Es como si nos estuviésemos diciendo "sé que voy a morir...pero si pudiese tener más tiempo...". Y solemos pensar o decir frases como "haré esto o lo otro pero quiero vivir un poco más...", negociamos con nosotr@s mism@s, con Dios, etc.

La cuarta es la fase de la depresión.

La tristeza nos invade, y ya sea porque se haya diagnosticado una enfermedad o hayamos sufrido una perdida, nuestra mente se llena de frases como "voy a morir, no sé porque debería hacer algo..", "¿por qué seguir?".

Durante esta etapa la persona que se está muriendo empieza a entender que la muerte es segura y debido a esto puede que la persona no quiera ver a  nadie, sólo quiera estar en soledad, llorar y lamentarse. Quieren desconectar de todo sentimiento de carió y amor. Pero el apoyo de los seres más cercanos es completamente necesario, aunque no es recomendable intentar alegrar a una persona que se encuentre en esta etapa. Lo importante es hacerle sentir que quiera o no, no está sola. Pensad que necesita procesar todo lo que le está sucediendo y lo que va a suceder.

En el caso de haber perdido un ser querido, la tristeza se ha apoderado de nosotr@s y, a veces, aunque estemos rodead@s de mucha gente, nos sentimos solos, y en parte es lo que queremos, llorar en soledad. Por ello, en este caso, también es de vital importancia que las personas más cercanas se muestren asertivos y que ofrezcan ese hombro que, aunque se niegue, ayuda para poder desahogarse.

La quinta, y última fase, es la de la aceptación.

La persona que ve llegar su fin, lo hace con paz y comprensión. Es como si llegase el fin de la lucha contra la muerte.

Y las personas que hemos perdido a alguien amado, llegamos al final del camino. Ya llevamos un tiempo relativo sin esa persona amada, y nuestra vida se ha llenado de nuevas ilusiones, planes, proyectos.. y se le recuerda con añoranza, pero ya se mira todo desde la "distancia" de otro modo.

En mi caso, la primera etapa duró horas, no podía creer todo lo que estaba viviendo. Estaba dormida cuando mi madre me despertó y simplemente me dijo "la abuela no me responde...". Me levanté a toda prisa, pero sinceramente pensaba "mamá tranquila que a mi sí me va a responder...". Pero no, no lo hizo.... Recuerdo que parecía como si alguien hubiese pulsado el botón de cámara lenta... pero que en el fondo nada de aquello era real.

La segunda etapa, la de irá fue conmigo misma, por no haber podido haber hecho nada para que no se fuese aunque lo intenté de todas las maneras posibles...ya se había ido.

La tercera etapa, l@s que me conozcáis sabréis ya a estas alturas de mi gran ateísmo, pero debo confesar que negocié conmigo misma e incluso con Dios, para que todo aquello no fuese real, para despertar de esa pesadilla, prometí millones de cosas, e incluso le propuse un cambio, yo por mi abuela.

La cuarta etapa... bueno, creo que aún estoy en ella. Siento que aún no puedo despedirme de ella, que no soy capaz de estar un día sin llorarle, sin pensar en ella, e incluso sin hablarle. Huelo su ropa, su perfume y en momento me pierdo entre los recuerdos y las canciones que me recuerdan a ella... Pero a la vez, la quinta etapa se entremezcla, porque no queda otra, la vida sigue, y aunque ella está y siempre estará en mi, se debe ir avanzando con este gran viaje que es la vida, y ahora una nueva ilusión ilumina mi vida, mi hermana está embarazada y en agosto voy a tener a mi primer sobrinito. Mi caramelito.

SUPERAR EL DUELO

Hay ocasiones que el duelo está mal resuelto y puede complicarse, es lo que los expertos llaman como duelo patológico. Y es cuando las personas viven periodos de tristeza extrema aunque haya pasado mucho tiempo, y las primeras etapas del duelo "renacen", e incluso pueden llegar a manifestarse pensamientos suicidas, reacciones extremas, intensas, exageradas a cualquier estímulo por muy leve que sea. La persona no  ha podido recuperar la dinámica de su vida, su trabajo, etc, y es cuando es necesaria la intervención de un profesional del campo, un@ psicólog@ para que trate a esta persona.

Para que podamos afrontar el duelo por la muerte de un ser amado, es importante que asumamos que el duelo, simplemente, duele. Hay personas que pretenden eliminar el dolor de la pérdida, y sea con medicamentos "milagrosos" o falsos ánimos, y con esta actitud lo único que se consigue es prolongar el duelo, haciendo que sea más difícil afrontar la situación, e incluso creer estar enfermos. Por ello, el primer paso es que aceptemos el dolor para poder afrontar lo sucedido.

Pero, como he dicho, la vida sigue, y debe hacerlo, y es esencial que intentemos cambiar ciertas actitudes por otras que pueden sernos de gran utilidad como:

Asimilar la pérdida de tu ser amado a tu ritmo. No hay un tiempo estipulado para ello. No te agobies, y tú y sólo tú eres quien debe marcarse sus "tempos". Por ejemplo, habrá gente que recoge la ropa de la persona que se ha ido inmediatamente, y otras que tardan más tiempo. ¿Debe hacerse?, sí, pero el cuando sólo lo marcas tú.

Apoyarte en la gente que te rodea y dejar que ell@s intenten ayudarte. Piensa que ell@s pueden ser los mejores terapeutas del mundo mundial. Tus amig@s y familiares más cercanos son el primer apoyo que se debe tener, pero sin agobios. Si sientes que lo hacen es importante decirlo.

Expresar las emociones. Durante el duelo experimentamos una multitud de sentimientos y emociones, que muchas veces pueden ser contradictorios, pero es bueno que los expresemos, ya sea un malestar, una preocupación o un recuerdo que pasa por tu mente. Nos será positivo hablarlo con nuestros allegad@s, como también lo es que les comuniquemos si no tenemos ganas de hablar de ciertas cosas.

Permítete sentirte mal. Llora si lo necesitas, chilla si te sirve para desahogarte, y piensa en esa persona aunque te duela. Tendimos a pensar que si dejamos de pensar en algo, poco a poco nos dejará de hacer daño. Y eso es un error, ya que aunque en un principio al recordar a esa persona te va a producir un dolor inmenso, a medida que avance el duelo, la intensidad emocional irá menguando, y quizás duela sí, pero poco a poco, lo hará menos o de otro modo.

Permítete ser feliz. Piensa que no sufre más quien llora todos los días, ni sufre menos el que apenas llora. Tod@s, como vengo diciendo, expresamos el dolor de diferente modo, pero tod@s por igual debemos permitirnos la licencia de ser felices, o al menos intentarlo. A veces cuando al poco de perder a esa persona amada nace de nuestros labios una sonrisa, nos sentimos culpables. Pero debemos pensar en lo que querría esa persona para nosotr@s, y seguro que la respuesta es fácil, simplemente que seamos felices. Así que no debemos sentirnos culpables por sonreír después de sufrir una gran pérdida, y mucho menos de intentar ser felices aunque esa persona no esté.

Nada de automedicarse. Es importante que nos tomemos en serio los medicamentos, una automedicación en estos casos puede ser muy perjudicial. Sólo queremos que ese dolor se vaya y podríamos hacer auténticas locuras. Como tampoco nada de "me tomo esto porque a fulanita le funcionó". Sólo los especialistas pueden considerar la posibilidad que tomemos o no fármacos, cuales y las cantidades (aunque no soy muy pro de ese tipo de terapias...).

Valorar si es necesario solicitar ayuda psicológica. Si el malestar se prolonga en el tiempo, si el dolor no se alivia o es cada vez más intenso, si no podemos volver a la rutina y simplemente vivir nuestro día a día de un modo "normal" es imposible, o si tienes pensamientos de "irte con la persona fallecida", no debemos dudar en pedir ayuda a un profesional. Ell@s pueden ayudar a controlar esos pensamientos negativos, a tomar decisiones y a retomar tu vida.

Ya por finalizar el artículo, sólo deciros que "nadie muere si se le recuerda". Esa es la frase presente en todos mis días desde que mi abuela se fue, porque siento que algo de ella se ha quedado en mi para siempre, y recordarla todos los días de mi vida, para mi, es algo extraordinario.

SUPERAR EL DUELO

¡Un saludo maj@s!

20 comentarios:

  1. Hace poco hemos dicho adiós a mi padre, le fulminó un cáncer en menos de 1 año, y creo que todas las fases que comentas las hemos ido sufriendo a lo largo de la enfermedad, junto con la sensación de que íbamos a ganar, como quien monta en una montaña rusa.
    Ahora me sorprende ver que la aceptación ha llegado muy pronto, que la tristeza sigue, convertida en nostalgia, y también en una especie de descanso al saber que ahora está en paz, no sufre y puede descansar.
    Nunca dejaremos de echarle de menos, jamás, es imposible, igual que sigo añorando a los abuelos, porque ese dolor del adiós nunca desaparece pero es tan necesario aceptarlo y decir ese adiós para seguir adelante. No temer hablar de ellos, ni llorar, ni reír recordando momentos, es necesario ser humanos siempre para poder seguir adelante.
    Enhorabuena por el post!

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    1. Lo siento mucho tesoro. No puedo añadir nada a tus palabras... Simplemente mucho ánimo.
      Besos y gracias por estar ahí

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    2. Besos para ti también. Mil gracias

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  2. ¡Muy buen post!! Un beso y aunque ya haya pasado un año, siento lo de tu abuela, animo guapa.

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  3. Hola Carolina,
    Desde que leí el título de este post, sabía que me iba a sentir identificada y así fue. Hace 9 años perdí a mi padre, enfermó de Cáncer de Pulmón y falleció 10 meses después.
    Sufrí lo que llaman los especialistas y que tu bien has explicado, duelo patológico, en mi caso, solo fue tristeza, dolor de pecho, todo me sentaba mal, no podía concentrarme para estudiar y mi duelo fue al año de mi padre fallecer.. recuerdo que el médico me lo explicó muy bien y me mandó un tratamiento durante 6 meses, si bien me dijo no te devolverá a tu padre, pero te hará comprender con el tiempo la situación.
    Hoy en día puedo decir que el tiempo lo cura, aunque es cierto que nunca te olvidas y que hay días y días...pero lo ves ya de otra forma, el dolor se va superando y se va "comprendiendo" la pérdida o te resignas a comprenderla.
    Excelente post Carolina, estoy segura que estás ayudando a muchísimas personas. Un beso grande guapa!

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    1. Gracias por tus palabras tesoro y por compartir tu experiencia conmigo.
      La vida sigue, no queda otra, y como bien dices, poco a poco vamos comprendiendo o nos vamos resignando.... y ese dolor que creíamos que no superaríamos, poco a poco va dejando una herida que con el paso del tiempo va sanando, aunque sea de esas que te duelen a menudo o de vez en cuando.
      De nuevo gracias por tus palabras. Un beso enorme cielo.

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  4. Muchas gracias por estos consejos tan acertados. Mucho ánimo y a seguir siempre hacia delante. Besos!

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    1. Gracias a ti, por leerlos y por tus palabras. Besos cielo

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  5. Hoy sólo cabe felicitarte, por el post, por tu actitud y tu forma de comunicar. Lo has hecho genial, en todos los aspectos, no te quepa duda. Un beso grande, querida Carolina.

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    1. Y yo sólo puedo decirte GRACIAS POR TUS PALABRAS TESORO. Besos super enormes ^_^

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  6. Eres una auténtica Gladiadora. Pura Fuerza.
    Un abrazo enorme desde Canarias :)

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    1. ¡Tú sí que lo eres! Y de las auténticas ;) Muchas gracias tesoro. Besotes

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  7. con la perdida de mi abuela pase a la fase de la depresion...no es que no me lo creyera es que directamente me vine abajo y no habia nada que me hiciera reaccionar. Te entiendo y se lo mal que se pasa. Llega un día que te levantas y sabes que ella estara a tu lado para siempre y que te esta cuidando, ¿verdad?alucinarás pero al poco de morir se encendian las luces de mi casa solas y esa tonteria me hizo a mi reaccionar.me puse un anillo que ella me dio y aunque me duele aun, lo supere :)
    muy buen post cielo!!!
    un besazo!!!

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    1. es el anillo de oro que se me ve en las fotos de los outfit, por cierto :) jijiji

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    2. Lo siento mucho tesoro. Es muy duro perder a alguien que amas de un modo incondicional... Y te entiendo horrores con lo de venirse abajo. Yo tuve que hacer de tripas corazón en muchos momentos, porque al poco de fallecer se casaba mi hermana, y no podía "jorobarle" uno de los días más felices de su vida, aunque se intentó fue agridulce. Pero bueno, no queda otra que seguir y dejar que nuevas ilusiones invadan nuestros días.
      Como también te entiendo lo de llevar algo de tu abuela. Yo lo hago a diario. Me llamaréis loca, pero duermo con sus pijamas, me pongo cosas suyas, su perfume (que me he comprado a posta)....así siento que aunque en mi mente siempre está, también es como si estuviese a mi lado, tocándome...
      Un beso tesoro y gracias por tus palabras.

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  8. Me encanta como lo explicas. Me estuve concienciando varios días para leer el artículo porque sabía que me iba a hacer sentir cosas, siento la pérdida de tu abuela, pero es algo inevitable en la vida todos pasamos por esta situación muchas veces porque tenemos mucha gente a nuestro alrededor. Qué buena noticia tu sobrinita, enhorabuena!!! besos guapa

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    1. Las personas de un modo innato somos seres egoístas, y nunca tenemos suficiente... y es lo que me pasó con mi abuela. A lo largo de los años íbamos viendo que se hacía mayor, pero la verdad es que nunca te planteas de verdad que un día vas a tener que separarte de esa persona que amas tanto. En fin, que sinceramente, creía que mi abuela era eterna..y que nunca iba a faltar.. Pero bueno, es lo que dices, es inevitable.
      Muchas gracias por tus palabras cielo. Y gracias por la felicitación, la verdad es que estoy como loca de conocer a mi sobrino Jejejeje
      Besos cielo

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  9. Hola muchacha, lo primero de todo es que siento tu pérdida. El duelo no es llevadero para nadie. Por otro lado, lo ideal es dejar que salga. Siempre hay que dejar que la pena salga a su ritmo y creo que es mejor olvidarse de las etapas. Por conocidas que sean, nunca he sentido ira ni ninguna de las fases mencionadas salvo la aceptación. Por suerte, no me ha deprimido la perdida de cercanos, solamente me ha puesto triste. Muchas veces lo confundimos. De nuevo, ánimos y "pa'lante" :)

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